Lesiones al correr y cómo prevenirlas
Correr es una de las actividades físicas más accesibles y populares, ya que no requiere grandes recursos y aporta numerosos beneficios para la salud. Sin embargo, también es una de las disciplinas donde más lesiones se producen. De hecho, se estima que hasta el 80% de los corredores ha sufrido alguna lesión relacionada con esta práctica.
En este artículo, desde Vital-mOve, te explicamos cuáles son las lesiones al correr más frecuentes y cómo puedes prevenirlas para disfrutar de este deporte de forma segura y sostenida.
¿Cuáles son las lesiones al correr más comunes?
Aunque las causas pueden variar, muchas lesiones en corredores se deben a errores en la técnica, exceso de carga, falta de preparación física o calzado inadecuado. Estas son algunas de las más habituales:
- Fascitis plantar: inflamación de la fascia en la planta del pie. Suele causar dolor intenso al apoyar el talón, especialmente por las mañanas.
- Síndrome de la cintilla iliotibial: dolor en la parte externa de la rodilla, provocado por la fricción repetida de esta estructura contra el fémur.
- Tendinitis aquílea: afecta al tendón de Aquiles y suele estar relacionada con sobrecarga o falta de flexibilidad.
- Periostitis tibial: dolor a lo largo de la tibia, muy frecuente en corredores principiantes o con cambios bruscos en el volumen de entrenamiento.
- Fracturas por estrés: microfracturas óseas provocadas por impacto repetido y falta de descanso.
- Lumbalgias o molestias lumbares: causadas muchas veces por desequilibrios musculares, mala técnica o déficit en la zona core.
¿Cómo prevenir las lesiones al correr?
En Vital-mOve, creemos que la prevención es tan importante como el tratamiento. Aquí te damos algunas claves para reducir el riesgo de sufrir lesiones al correr:
1. Fortalece tu cuerpo
No se trata solo de correr. Incorporar entrenamiento de fuerza funcional y ejercicios específicos de core, glúteos y piernas te ayudará a mejorar la estabilidad, la potencia y la resistencia de los tejidos.
2. No te saltes el calentamiento ni los estiramientos
Un buen calentamiento prepara los músculos y articulaciones para el esfuerzo, y los estiramientos posteriores ayudan a recuperar y prevenir rigideces.
3. Respeta el descanso
Correr todos los días sin dar tiempo al cuerpo a recuperarse aumenta el riesgo de sobrecarga. El descanso es parte del entrenamiento.
4. Cuida tu técnica
Una mala pisada, zancadas demasiado largas o correr encorvado pueden desencadenar molestias. Una valoración biomecánica y correcciones guiadas por profesionales pueden marcar la diferencia.
5. Usa un calzado adecuado
El calzado debe adaptarse a tu tipo de pisada, terreno y nivel de práctica. Evita usar zapatillas desgastadas y consulta con un especialista antes de elegir.
6. Aumenta progresivamente la carga
No dobles la distancia ni la intensidad de un día para otro. Sigue planes de entrenamiento progresivos y escucha a tu cuerpo.Si ya has empezado a sentir dolor o molestias al correr, es clave actuar cuanto antes. En Vital-mOve contamos con un equipo especializado en valoración, tratamiento y readaptación de lesiones deportivas. Nuestro objetivo es que vuelvas a correr con seguridad y sin dolor, mejorando incluso tu rendimiento previo.






